Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Chorraes. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Chorraes. Mostrar tots els missatges

dimarts, 8 de maig del 2012

El Síndrome 'Sabadel'

Sí, este post puede herir sensibilidades. No, no es mi intención. Simplemente intentaré escenificar, de la mejor manera posible, un fenómeno que me tiene intrigado. La mente humana es, digamos, perversa y si nos dejamos controlar por el subconsciente más de una vez nos dejará mal. Éso es así, nos guste o no.

El fenómeno en sí, es un simple defecto lingüístico que se produce cuando castellano-parlantes, que no viven o no han vivido en Catalunya, pronuncian algunas palabras - normalmente nombres de cosas o sitios - de manera equivocada, cuando en castellano esos sonidos o sílabas existen y son pronunciadas correctamente.

Por ejemplo, ¿porqué a los periodistas deportivos de más allá de la Franja no les supone ningún esfuerzo mental extra pronunciar Fuentealbilla - Albacete - o Tuilla - Astúrias -, y en cambio, casi se atragantan al intentar mencionar el pueblo de dónde es Tito Vilanova, Bellcaire de l'Empordà? Vale, es un pueblo poco conocido incluso en Catalunya. Quizá, no lo han oído pronunciar antes. Pongamos, pues, otro ejemplo: Sabadell es una población grande y suficientemente conocida en el territorio español como para no tener que llamarla 'Sabadel' - si alguien piensa que es el nombre en castellano, lo siento, pero no.

La toponimia es complicada? Vale, cambiemos de cosa entonces. Escojamos, por ejemplo, los nombres propios. Menos mal que nuestros amigos, los periodistas deportivos, se han decantado por llamar a Cesc, Fàbregas. Más de uno se ha hecho mucho 'daño' intentando nombrar al jugador de 'la Roja': Zes, Secs, Zex... "le llamaré Francisco!!!" exclamó uno de 'los Manolos' de Cuatro cuando aún estaba en el Arsenal. Y encima, va el chaval y nace en Arenys!! Que desconsiderado por su parte.

Bromas a parte, entiendo si alguien le llama Zesc, pero las otras derivaciones semánticas, la verdad, no me parecen profesionales cuando en la lengua de Cervantes hay palabras como ESCoba o ESCalera. Otro de los grandes perjudicados es el jugador de baloncesto Sergio Llull - AKA LuL. Llover, servilleta, anillo, llave... veis por dónde voy, verdad? Pues eso.

Como dije al principio no quiero herir a nadie, ni que nadie se sienta ofendido, porque no me estoy metiendo con los castellano-parlantes. Sólo digo que es curioso que, sobretodo profesionales del periodismo que pueden pronunciar sin falta fonética alguna el nombre del jugador griego Sotirios Kyrgiakos, no puedan dedicar unos minutos a aprender a decir Sabadell, en lugar de 'Sabadel', sólo eso nada más.

dijous, 14 de juliol del 2011

Pinball

Miércoles 13 de julio. Mi misión: recoger un libro encargado por internet. El lugar: FNAC Las Arenas. En un principio parece fácil, sencillo y rápido de llevar a cabo. Pues bien, no lo fue.

Entré en el FNAC Las Arenas de Barcelona sobre las 13:10 pensando que en menos de 5 minutos estaría fuera disfrutando del placentero sol que hacía en la ciudad condal. Graso error. En un FNAC sabes cuándo entras pero no cuándo sales. Me dirigí al 'Servicio Post Venda' (SPV), que es dónde normalmente te entregan los pedidos realizados por internet. Con sumo placer me puse el último de la cola de 2 personas. Me coloqué estratégicamente en un punto dónde pensé que podría disfrutar, mientras esperaba, del aire acondicionado. 

Detrás del mostrador había una chica joven y bajita que estaba atendiendo al primero de la cola telefoneando a la central, a la vez que atendía al segundo consultando el ordenador para comprobar alguna cosa. En un alarde de valentía, me pregunta: "¿Que desea?". Yo, impresionado por lo multitasking que podía llegar a ser esa chica, inicio mi frase: "Venía a recoger un pe...", "¿De qué?" me espeta ella sin dejarme terminar. "Un libro", murmuro asustado. "¡Tienes que ir a la sección de libros!" ladra la pequeña dependienta. 

Sin dudarlo me escurrí por un pasillo buscando la sección de libros. Una vez localizada surgió otro problema, encontrar un mostrador en el que haya alguien. Mientras esperaba a encontrar a alguien que me pudiera ayudar, me dio por mirar el reloj, mi misión había fallado, llevaba 7 minutos dentro del FNAC. Por fin, encuentro a un pobre y asustadizo chico al que le digo "Perdona, he venido a recoger un pedido por internet de un libro" lo intenté decir lo mas rápido posible para evitar cortes en el mensaje. "U...un...un segundo...por favor", me contestó la boca del joven 'fnaquero', mientras en sus ojos se podía leer claramente: "No quiero estar aquí!! Socorro!!". Al cabo de unos 30 segundos vuelve para mandarme al mostrador que está justo al lado de la entrada aclarándome que mi pedido lo tienen allí preparado. Pues vale...

Sin más dilación me dirigí hacia el mostrador que me había indicado el chico asustado y me pongo en la cola, otra vez buscando el chorro de aire. Cuando me toca, le pregunto al corpulento dependiente de rasgos asiáticos, si era ahí dónde se recogían los pedidos por internet - y no es que dudara del chico de antes, no.... El dependiente hace que no con la cabeza y como si se supiera la lección de memoria - o como si se lo preguntasen cien mil veces al día - me da indicaciones para llegar al destino correcto. Sin mucho entusiasmo emprendo el camino hacia el teórico fin de esa pesadilla. 

Me tuve que frotar los ojos tres veces. No me lo podía creer. El corpulento asiático me había mandado al SPV, o sea, a ver a la pequeña dependienta multitasking otra vez. "Hola, me han vuelto a mandar aquí", le digo. "Pero ¿Qué querías?", me suelta. (Pues nada que me aburría y he venido a dar una vuelta al FNAC, ¡no te jode!) "Vengo a recoger un pedido por int...", "Ah! Por internet?" me vuelve a interrumpir. "Sí...", murmuro yo sin fuerzas.

Después de dibujar un perfecto triángulo equilátero de mostrador en mostrador, de rellenar dos hojas, de soportar simpáticas, miedosos y bastos dependientes y de tardar más de 20 minutos en recoger un puto libro, salí del FNAC y me fui para casa con la sensación de haber participado en un pinball humano dónde yo era la bolita.